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martes, 20 de enero de 2015

"Barbara contra la muerte" y "Un juego africano"

El pasado 14 de enero comentamos dos cuentos recogidos por Ángeles Encinar en la antología Cuento español actual (1992-2012)(Cátedra, 2014): “Bárbara contra la muerte” de Almudena Grandes (publicado con anterioridad en Modelos de mujer, Tusquets, 1996) y “Juego africano” de Marcos Giralt Torrente.

El primero es una historia contada por una niña de trece años en primera persona. Tiene una estructura circular. La protagonista se dispone a ir de pesca con su abuelo y, durante su paseo por el bosque, recuerda lo que le sucedió un día en la escuela: la profesora de dibujo la envía a por tizas y la niña se mete, por equivocación, en unas dependencias del colegio donde se encuentra con una monja decrépita que la confunde con una joven novicia y la “condena” a la reclusión de la vida en clausura. En ese momento se revela el carácter rebelde de Bárbara, quien se aferra, en un discurso interior, a una letanía de maldiciones contra las monjas y a su aspiración infantil a un futuro de mujer fatal, influenciado por el romanticismo cinematográfico de la época. La Madre Pasión, que así se llama la monja que intenta retenerla, le augura a la niña una estancia definitiva en ese “reino mísero” de la clausura, una insospechada cárcel en la que probará los sinsabores del aislamiento, el camisón de arpillera y el jabón Lagarto. Esta escena, que puede parecer truculenta a aquellos que no han leído el cuento, sirve a la autora para mostrar el carácter combativo e inconformista de la niña, que bien podría ser un trasunto de la infancia de la autora. En esa rebeldía aparecen también las primeras pulsiones amatorias de la adolescencia, atizadas por las películas sentimentales de la época, que no puede ser otra que la de la España franquista. El cuento, con todo, acaba y se cierra, de manera optimista, con la vuelta a la excursión al río de Bárbara con su abuelo, en la que complicidad y ternura están presentes.


“Juego Africano”, de Giralt Torrente, narra la extraña historia de un español expatriado en Kenia con quien el narrador del cuento se encuentra fortuitamente durante una viaje a la isla keniata de Lamu. Ese encuentro permite que se establezca, por el periodo de breves días, una especial complicidad entre los dos personajes: por una parte, el marinero gallego jubilado que vive en Lamu desde hace años compartiendo su vida con una lugareña, y el narrador-protagonista, que trabaja en la embajada española en Nairobi. La historia, de la que no vamos a desvelar su desenlace, mantiene una cierta intriga en torno al pasado familiar del marinero, contado todo ello con un lenguje sencillo y ágil.

Ambos cuentos recabaron por igual la atención y el agrado de nuestras lectoras, alguna de las cuales nos hizo ver, con original criterio, que, salvadas las evidentes diferencias de argumento, personajes y estilo, ambos cuentos tratan del tema de la distorsión de la realidad, ya sea por demencia, como el caso de la vieja religiosa que retiene a la niña de trece años, ya sea por autodefensa o justificación, en el caso del marinero jubilado.

Acabada nuestra tertulia, disfrutamos de un agradable momento en el compartimos nuestros buenos deseos para el año nuevo en torno a un roscón de reyes y un vaso de sidra, como es habitual en estas tierras.

FELIZ AÑO 2015

lunes, 24 de enero de 2011

García Pavón, Ayesta y Clarimón: Infancia y vejez en el cuento de posguerra

Nuesta sesión empezó con un breve esbozo biográfico de los autores de los tres cuentos que habíamos leído para la ocasión.

Francisco García Pavón (1919-1989) fue finalista, con su primera novela Cerca de Oviedo, del Premio Nadal en 1945. Cultivo este género, así como el ensayo y la crítica teatral, destacando especialmente por sus relatos. Goza de un lugar preeminenete dentro de la historia de la novela negra española como creador del personaje de Plinio, Jefe de Policia Local de Tomelloso, mezclando lo detectivesco con elementos costumbristas y de crítica social hasta donde esos años de Franquismo le permitían.

El cuento que hemos leído, Servandín, pertenece a la antología Cuentos Republicanos (Taurus, 1961; Menoscuarto, 2009). Se trata de un cuento de infancia, en el que se trata la inconsciente crueldad de un niño que vende a Servandín, otro niño de su clase, el derecho a jugar con su balón a cambio de que le lleve a ver "el bulto" de su padre. El brevísimo cuento acaba en el comercio de ultramarinos del papá de Servandín, tras cuya cortina aparece mostrando su enorme y rosáceo bocio. Un triste intercambio de miradas entre Servandín, su padre y el niño narrador acaba con el inocente, exculpatorio y esperanzador comentario de Servandín de que a su padre lo van a operar. La mayoría de los lectores coincidió, más allá de la desazón que pudiera haberles provocado este cuento, que el autor había consegido plasmar con maestría, brevedad y simplicidad, un recuerdo de infancia narrado sin artificios ni moralejas, con la crudeza instintiva de los niños ajenos a los convencionalismos morales.

Julián Ayesta (1919-1996), diplomático asturiano, fue autor de obras de teatro, libros de cuentos y una breve novela, Helena o el mar del verano (Ínsula, 1952; Acantilado, 2000), de la que está sacado el relato leido: Almuerzo en el jardín. Se trata este, al igual que el anterior, de un cuento de infancia pero que se diferencia de aquel tanto en su estilo como en su contenido: una comida campestre y familiar durante un domingo de verano asturiano. El ambiente, risueño, distendido, feliz, salpicado de colores, sabores y olores que hacen de la escena un cuadro impresionista, nos es descrito por el recuerdo y la mirada de un niño que lo narra con su voz y las expresiones de su edad. La figura del sacerdote como invitado de excepción, la mención a las fiestas religiosas, las interpelaciones a los niños, todo nos da idea, sin acritud alguna, del peso social de la iglesia en esa época. Las bromas, los juegos de evocación histórica de los niños, las risas, consuman el cuadro bucólico que se ve repentinamente contradicho por la rotura de la silla del sacerdote que le provoca una herida de la que mana la sangre a borbotones y provoca la huida de los niños, acuciados por una culpa certera aunque inconsciente que, como en el cuento anterior, marca la diferencia (por su desconocimiento de las reglas de conducta) con el mundo de los adultos. El cuento es otro alarde de concisión narrativa envuelto en un marco intensidad colorista.

Carlos Clarimón (Zaragoza, 1920) escribió numerosas novelas policiacas y rosas bajo seudónimos en sus años jóvenes. Amigo de Rafael Azcona y de Mingote, fue guionista de radio, de estudios de animación y publicista. En 1961 publicó Hombre a solas (1961), dentro de la colección «Narraciones» que dirigió, para la editorial Taurus, Ignacio Aldecoa. En 1965 publica La muerte en los talones (ed. Tesoro) y en 1967 La trampa es incluida en la Antología de las mejores novelas policiacas. XI de ediciones Acervo. Es precisamente el relato Hombre a solas el que leímos y comentamos. Seguimos con el formato brevísimo (solo dos páginas) pero dejamos la infancia por la vejez y la muerte y un narrador omnisciente narra la tristeza y la desolación de un anciano que ve a su hijo dejar el luto por el traje gris del semiluto, cumplidos tres años de la muerte de la madre y esposa. Una descripción abrumadora, angustiosa y sofocantes, salpicada con bellísimas imágnes como la que describe los cristales desnudos, sin los visillos colgados por la madre ausente "con la huella de ese llanto ingente con que el cielo les lamió el polvo de ayer", o la del libro "caído de espalda, abiertos los brazos en cruz". Un relato vejez, amargura y rencor que no gustó a muchos por su tristeza pero que todos nos mostramos de acuerdo en destacar su factura.

Por último, comentamos brevemente los cuatro cuentos de Segi Pàmies que habíamos leído (La máquina de hacer cosquillas, La otra vida, Monovolumen, Escabeche) con ocasión de la charla que iba a tener lugar con la presencia de este gran autor de cuentos en torno al tema de "Brevedad y cuento" en el Instituto Cervantes de Toulouse el lunes 24 de enero a las 18.30.

Un club para lectores en español

El Club de lectura es un espacio de encuentro de lectores, abierto a todos. Es una puesta en común de impresiones, opiniones, conocimientos y experiencias. Nos reuniremos una vez al mes y comentaremos un cuento, un relato o un artículo que habremos distribuido previamente.


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