martes, 20 de diciembre de 2011

Casa tomada, de Julio Cortázar


Casa tomada narra la historia de la aparición de un ente extraño que va arrinconando a los dos hermanos habitantes de una casa hasta expulsarlos de ella. La primera parte del relato describe la apacible e insulsa vida de los dos hermanos: el narrador, lector de literatura francesa, y su hermana Irene, tejedora infatigable cual Penélope bonaerense. Los dos hermanos viven apartados del mundo y recluidos en una casa amplia que ocupan, por herencia de sus antepasados, sin otras obligaciones que la de la breve limpieza matinal y la de la preparación de la comida. Toda la historia está revestida de una vaguedad temporal sólo concretada para situar ciertos hechos decisivos. El primero de ellos es el sonido de una presencia en el fondo de la casa, que obliga a los hermanos a atrincherarse en la parte delantera y a perder buena parte de sus pertenencias. Los hermanos rehacen su rutinaria vida (tejido y colección de estampillas) hasta que un día oyen otro ruido presente en la parte de acá de la puerta interior que los apartaba de la zona "ocupada". En ese momento, los dos huyen con precipitación al zaguán de la casa, sin atreverse a mirar atrás (como Lot y su familia), cierran la puerta principal y tiran la llave a la alcantarilla. La salida es traumática, dolorosa pero desde la narración del hermano (que rememora toda la historia) hay resignación e, incluso para algunos críticos, sentimiento de alivio.

El cuento, que nació, como contó en su día el propio Cortázar, de una pesadilla en la que se vió amenazado por algo innombrable que le obligaba a tirarse contra las puertas y cerrrarlas, perseguido por unos ruidos que avanzaban y tomaban la casa, fue escrito inmediatamente después del despertar inquieto del autor. Muchos han visto en él una alegoría de un cambio ineluctable, temido y aceptado: el de la vida a la muerte, el del cuerpo sano al invadido por la enfermedad, el de la esclavitud de la vida oprimida a otra liberada, el del letargo al nacimiento, el del miedo al alivio, y, sin duda, el del la expulsión del paraíso primero. No escapa a otras interpretaciones alegóricas el caracter burgués y rentista de los dos hermanos que pertenecen a una clase que debe abandonar su posición predominante en el momento del primer peronismo, por lo que también podría tener una lectura social o política.

El manuscrito del cuento, que fue publicado por Borges en la revista que dirigía, Los Anales de Buenos Aires, en 1946, no carece de imperfecciones. Hay repeticiones desmesuradas (casa, dormitorio, Irene...) y las disgresiones del narrador para trazar el hilo del relato son, en ocasiones (de manera deliberada o no), contradictorias e inconexas. No obstante, la gran virtud de este cuento es la capacidad de crear y mantener la intriga y la inquietud en el lector sin explicar, tan solo sugiriendo: no sabemos qué o quién toma la casa pero deseamos saber qué es aquello que produce temor e intuimos que debe ser dañino. El final es abierto y la fuerza narrativa se mantiene elevada hasta el final. Un cuento corto pero logrado.

1 comentario:

Luciano Sívori dijo...

Hola!! Excelente nota. Este cuento conceptual de Cortazar es mágico y muy atrapante. Tiene mucha tela para cortar!! ¡me encanta!

Justamente también lo recomendé en una nota en mi blog, donde también menciono algunos detalles y opiniones personales.

Saludos!!

Luciano

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