martes, 18 de noviembre de 2014

Cuentos para el Andén, publicación invitada

Nos gusta leer cuentos y nos gustan las publicaciones que los difunden y que sirven de escaparate de cuentistas consagrados y nuevas promesas. Cuentos para el Andén es una de esas iniciativas editoriales.

En nuestra cita de diciembre leeremos cuatro textos cortos extraídos de los números 14, 22 y 27 de esta publicación:

- Dos “situaciones” o microcuentos de Javier Tomeo, siempre en su habitual línea del absurdo cotidiano.
- “El juego de bridge de la señora López”, del escritor mexicano Yuri Herrera.
- “Intercambios”, un microrrelato de Gemma Pérez Martínez.
- “Te q”, un microrrelato de amor que también puede clasificarse de prosa poética, de Carlos Frontera.

Al final de nuestra sesión, tendremos al teléfono a Alejandro Moreno, responsable de la revista, para que nos cuente cuál fue su génesis y qué proyectos tienen entre manos. !Hasta el día 3 de diciembre!

viernes, 14 de noviembre de 2014

Sumalavia y Berti: crimen y desmemoria

    En nuestra primera cita del año nos reunimos para comentar dos cuentos. Vayamos por partes.

    En primer lugar comentamos “Formas de olvido”, cuento de Eduardo Berti extraído de su libro Lo inolvidabe (Madrid: Páginas de Espuma, 2010). El cuento narra la historia de la pérdida de memoria musical de un célebre compositor de tangos (“Lo abandonó la música sin previo aviso”), el maestro Romualdo Avella que, ayudado por su fiel bandoneonista Reina, intenta no perder la estima y el reconocimiento del público asistiendo como invitado homenajeado y aplaudido en los diferentes conciertos de la ciudad.
    Los lectores ponderaron su comicidad y la ironía con la que trata la vanidad y el divismo del artista, la notoriedad, la fidelidad del público, la envidia, la memoria… Formas de olvido reúne humor, fantasía y un cierto costumbrismo. El aspecto fantástico está presente no solo en la pérdida sorpresiva e intempestiva de la memoria musical, sino también en el personaje de Mormanti, ese bandeonista mefistofélico y extravagante que propone un trueque prodigioso: el de devolver la memoria musical al maestro Avella a cambio de que este último le ceda toda su celebridad.


El resto de nuestra tertulia la ocupamos en el comentario de “Mientras huya el cuerpo”, el cuento policial con el que se inicia el original libro homónimo de Ricardo Sumalavia. En él se narra una breve historia: Apolo es un detective cincuentón, antiguo miembro de la Policía Nacional peruana, de la que fue expulsado, como muchos otros compañeros de cuerpo, al final de la era Fujimori. Apolo sufre de úlcera de estómago pero no quiere renunciar saborear su leche matinal con una pequeña dosis de cocoa, por mucho que el médico se lo haya prohibido. Tiene un pequeño despacho decorado con una estampa de La Venus del espejo de Velázquez y un gran sillón en donde se acomodan sus clientes. Es ahí donde recibe el encargo de una clienta de investigar las causas que motivaron la muerte de su hija a manos de su yerno y el posterior suicido de este último. Cuando Apolo se encuentra en la escalera del edificio donde vivía la malograda pareja, se ve abordado, amenazado y reducido por una pareja de antiguos compañeros de armas, también defenestrados de su antigua fuerza policial, quienes lo dejan desnudo y amordazado en el apartamento del matrimonio fallecido.
    Tuvimos el honor de contar, para comentar el cuento y el resto de su obra, con la presencia telefónica del propio Sumalavia, quien nos habló de la génesis del relato, de las personas en las que se basó para definir a los personajes, de las alusiones evidentes a los difíciles años del Perú de los ochenta y los noventa: la violencia policial, la corrupción, el silencio cómplice, la impunidad, los abusos… Temas que, si bien son simplemente esbozados o sugeridos, no dejan de perder protagonismo.
    El autor nos habló de las motivaciones que lo impulsaron a escribir el libro que recoge el cuento, construido a partir de una infinidad de pequeños textos: disgresiones, microrrelatos, textos autobiográficos y metaliterarios. Se trata, como bien ha reconocido la crítica, de un genero o un subgénero originalísimo en el que el texto se cuestiona a sí mismo como posibilidad de escritura y la historia o las historias pueden ser releídas y reinterpretadas por el lector de manera múltiple.
    Los lectores pudieron plantear preguntas al autor y se interesaron por su próximo proyecto literario, que supondrá el final de una "trilogía sobre el cuerpo" prevista, que se inició con Que la tierra te sea leve y continuó con Mientras huya el cuerpo. Será esa tercera novela un texto en el que el erotismo tenga un lugar significativo y este hecho nos dio pie para que Ricardo nos hablara del lugar del erotismo en la literatura latinoamericna y de su escasísima presencia en la literatura peruana. Sin duda se tratará de todo un reto al que esperamos que el autor se enfrente con el mismo buen oficio del que ha hecho gala en sus otros textos.
    Muchas gracias a Ricardo Sumalavia y hasta nuestra próxima cita.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Volvemos con Eduardo Berti y Ricardo Sumalavia

Ricardo Sumalavia y Eduardo Berti en el Instituto Cervantes de Toulouse
(25/09/2014)
Volvemos a la carga el próximo día 12 de noviembre con el comentario de dos cuentos del argentino Eduardo Berti y del peruano Ricardo Sumalavia. Los cuentos en cuestión serán "Formas de olvido" del libro de Berti Lo inolvidable: cuentos (Madrid: Páginas de Espuma, 2010) y "Mientras huya el cuerpo", con el que empieza la obra homónima de Sumalavia (Madrid: Casa de cartón, 2013).

Tuvimos el gusto de tener a ambos autores como invitados en el Instituto Cervantes de Toulouse, el pasado día veinticinco de septiembre, para que nos hablaran del género cuentístico: tradición, maestros, referencias, proceso narrativo y formatos, entre otros muchos e interesantes aspectos.
Nuestra particular "rentrée" se verá honrada con una conexión en directo, el día de la primera sesión de la temporada, con el propio Ricardo Sumalavia.

jueves, 19 de junio de 2014

Comentando Obabakoak, de Bernando Atxaga

Concluimos ayer nuestra temporada 2013-2014 de lecturas. Comentamos, como estaba previsto, una selección de relatos de Bernardo Atxaga publicados en su libro Obabakoak.
    A todos los participantes les agradó la original estructura del relato “Saldría a pasear todas las noches”, formado por dos “declaraciones” en primera persona. La primera es redactada por una maestra que relata sus noches de insomnio en espera de un tren que diariamente pasa a las cuatro menos veinticinco de la madrugada, conducido por un maquinista, con el que, se deduce, ha tenido la joven una relación sentimental durante cuarenta y cuatro días. La segunda declaración la hace una niña que cuenta los paseos que realizaba con su abuelo, su perro y su caballo Kent. La niña cuenta con ternura y sencillez los paseos por el campo en los que disfrutaban de la compañía de las plantas y los animales, como si de un recuerdo pastoril se tratara. El bucolismo del retrato se trunca al saber la niña, un día en el que volvía de presenciar la carga de caballos en un covoy ferroviario (salida organizada por la misma maestra de la primera parte del cuento), que el caballo Kent ha sido vendido y va a ser enviado al matadero en ese mismo tren con dirección a la ciudad de Hamburgo. A partir de ahí, las salidas con el abuelo dejarán de producirse por la falta de montura y la niña no volverá a ver la maestra que se marchará del pueblo en el mismo tren que el de los caballos.
    "Saldría a pasear todas las noches" es un relato doble lleno de ternura y melancolía, que rebosa humanidad hacia unos personajes vulnerables: la maestra abandonada, el abuelo anciano, la niña sensible y los animales, desamparados ante el destino arbitrario al que los somenten los humanos. La doble estructura confronta el mundo del adulto, reflexivo y justificatorio, con el de la infancia, espontáneo y sensible.
    El segundo grupo de relatos reúnen los textos 2 y 5 de las “Nueve palabras en honor del pueblo de Villamediana”. En ellos cambiamos de escenario. De un supuesto ambiente rural vasco (aunque, en realidad, se trata de un escenario universal y en ningún momento se hace referencia al País Vasco), pasamos a un pequeño pueblo palentino en el que el autor pasó ocho meses y del que recogió nueve estampas o historias reunidas en esta parte del libro. De esas “nueves palabras” hemos queridos comentar dos. La primera recoge la impresión hostil que le causó el pueblo, a su llegada en invierno, al narrador y constata la presencia de un grupo marginal, diferente al resto de sus habitantes. Ese grupo es el de los pastores, impregnado de un halo de inadaptación y diferencia que reune rasgos como la música, la ignorancia, la auto-marginación, la poliandria de algunas de sus mujeres, el carácter pendenciero y jugador o, en el peor de sus elementos, la tendencia al robo y a la violencia. El tema de los pastores permite evocar el tema de la intolerancia hacia lo diferente en ambientes cerrados, tan presente en todos los grupos sociales.
    La segunda palabra en honor al pueblo de Villamediana narra la conversación entre el narrador y dos jubilados complementarios: Julian, el más avisado y malicioso, y Benito, más simplón. El cuento nos permite tratar el tema de la sabiduría ancestral de nuestros mayores, su capacidad para ver (por el bagaje vivido) más allá de lo que ven nuestros ojos: las personas, las vivencias, los recuerdos, los sentimientos que se esconden más allá del paisaje, por bello y extenso que este sea. Ambas palabras, ambas historias acaban con un elemento de “realismo mágico” que el autor ha querido introducir en su resolución, incluyendo la figura de un “angel”, que puede parecer veraz o humorístico, según el espíritu con el que sea visto por el lector.
    Por último, leímos el texto “Para escribir un cuento en cinco minutos” que no es más que un divertimento literario que contrapone el tiempo narrativo al tiempo real y reflexiona, también con mucho humor, en la inversión de energías y en las circunstancia que deben acompañar al autor en el momento de acometer la redacción de una breve historia.
    Todas estas reflexiones estuvieron acompañadas por las opiniones y comentarios de nuestras lectoras. No queremos acabar este breve relato de nuestra sesión sin mencionar el paralelismo que hizo una de nuestras lectoras, de origen chileno, entre Atxaga y Neruda, por la decisión de ambos de presentar su obra literaria bajo un pseudónimo que, tanto en el caso del vasco como del chileno, silenciará su verdadero nombre.
    Recordamos a todos que tendremos el privilegio de asistir a un encuentro con Bernardo Atxaga el próximo viernes 27 en el Instituto Cervantes de Toulouse, con motivo de una sesión de lectura pública de un texto de su libro “Siete casas en Francia”, dentro del marco del festival literario “Le marathon des mots”.
    Hasta ese día y ¡buen verano a todos!

martes, 3 de junio de 2014

Cita con el mundo del cuento de Bernardo Atxaga

El próximo 18 de junio comentaremos tres cuentos recogidos en el libro Obabakoak, de Bernardo Atxaga, a quien tendremos el placer de escuchar personalmente en un encuentro que tendrá lugar el 27 de junio en el Instituto Cervantes de Toulouse durante la celebración del Marathon des mots, festival de lecturas literarias que todos los años tiene lugar en Toulouse.
Los textos que comentaremos serán  "Saldría a pasear todas las noches", "Nueve palabras en honor del pueblo de Villamediana" y "Para escribir un cuento en cinco minutos".

jueves, 22 de mayo de 2014

Leímos Un manual para ser niño, de Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez (por JuanOsborne)
En la sesión del pasado 21 de mayo comentamos el texto “Un manual para ser niño” del recientemente fallecido y grandísimo escritor colombiano Gabriel García Márquez. El texto es una invitación a la reflexión y a la discusión, a la vez que una prueba de la voluntad polemista del autor, presente en muchos de sus discursos y artículos periodísticos.
    Nos topamos en este texto con un Gabo provocador que exige y propone una captación precoz de las aptitudes y vocaciones tempranas que tienen los niños hacia las artes y las letras: el artista nace, está predispuesto por la naturaleza y necesita por parte de padres y maestros aliento y condiciones favorables. El mismo autor nos confiesa que, si ha llegado a ser alguien como escritor, ha sido gracias a “una aptitud bien definida y una vocación arrasadora” que le hizo superar todas las circunstancias desfavorables y una presión ambiental que deseaba dirigirlo profesionalmente hacia otros campos. Vocación y aptitud, reconoce el autor, no siempre van de la mano, pero cuando ocurre esa simbiosis, la senda está marcada. Para culminarla y llevarla a buen puerto, serán necesarios estudio, técnica, disciplina y poder de superación. Un largo camino.
    El desafiante apartado “no obedecer a los padres” denuncia la falta de sensibilidad de estos para reconocer la vocación artística de los niños, su recurrente costumbres a para ponerles cortapisas cuando esta inclinación se presenta o, por el contrario, para obligarles hacia una práctica por la que nos están motivados. “Los métodos vigentes son rígidos y sin atención a la creatividad”, dice GGM, para dar paso a toda una serie de interrogantes que nos permitieron valorar el papel de la escuela en la formación artística: ¿Hay que forzar la disciplina dentro de la enseñanza artística? ¿Sobra teoría? ¿Hay que profesionalizar el arte? ¿Es la escuela un verdadero escollo para la creatividad? Aquí el autor también aclara la diferencia que, en su opinión, se debe hacer entre la educación artística, que es una función social, y la enseñanza artística, formación específica dirigida a los estudiantes con aptitudes y vocación reveladas.
    En la siguente sección del artículo, titulado ¿Cómo se comen las letras? Gabo nos habla de la enseñanza de la literatura en las escuelas e institutos colombianos, con sus nocivas costumbres de realizar sinopsis de lecturas obligatorias (que no es en absoluto exclusividad del sistema educativo colombiano) que infunden el desánimo, el desinterés y el rechazo a la literatura en la edad adulta. Para el autor, un buen curso de literatura debería limitarse a proporcionar una buena guía de lectura y reflexión para formar buenos lectores. Crear buenos narradores ya es otro cantar: se aprende a escribir leyendo con aptitud y vocación los buenos libros.
    De todo eso y algunas cosas más trata Un manual para ser niño, que fue discutido, rebatido, enmendado, criticado y elogiado por nuestros lectores en un ejercicio de puesta en común de experiencias lectoras, formativas, pesonales y famliares.

  Gracias Gabo, te seguiremos leyendo y releyendo.

Un club para lectores en español

El Club de lectura es un espacio de encuentro de lectores, abierto a todos. Es una puesta en común de impresiones, opiniones, conocimientos y experiencias. Nos reuniremos una vez al mes y comentaremos un cuento, un relato o un artículo que habremos distribuido previamente.


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